20100906

Ambiciones o nubes

Unos cuerpos son como flores,
otros como puñales,
otros como cintas de agua;
pero todos, temprano o tarde,
serán quemaduras que en otro cuerpo se agranden,
convirtiendo por virtud del fuego a una piedra en un hombre.

Pero el hombre se agita en todas direcciones,
sueña con libertades, compite con el viento,
hasta que un día la quemadura se borra,
volviendo a ser piedra en el camino de nadie.

Yo, que no soy piedra,sino camino
que cruzan al pasar los pies desnudos,
muero de amor por todos ellos;
les doy mi cuerpo para que lo pisen,
aunque les lleve a una ambición o a una nube,
sin que ninguno comprenda
que ambiciones o nubes
no valen un amor que se entrega.

Poema de Luis Cernuda

20100830

Debería Aprender

Debería aprender
Que escribir no es lo mismo que pensar
Que esperar no es igual a vivir
Y que vivir no es solo comer.

Que los idealistas mueren en las tumbas
En cementerios perdidos
O viven atormentados
por aquello que llaman locura.

Debería aprender
Que la soledad no es estar solo,
Y que la vida siempre nos lleva
a los mismos callejones sin salida.

Que lo que tengo en la cabeza,
Son solo cuentos de hadas,
Y que los elfos no existen
Pero si las brujas malas.

Debería aprender,
Que por más que grite
Solo existe un camino para el ser humano,
Y que cuando el viento sopla,
Lo mejor es dejarse llevar.

Que todo es siempre humano,
demasiado humano…
y que por más que me esfuerce,
yo solo puedo ser un humano más.


Textos de Yolanda Romero

20100819

Niño

Cuando el niño era niño andaba con los brazos colgando,
quería que el arroyo fuera un río,
que el río fuera un torrente, y que este charco fuera el mar.
Cuando el niño era niño no sabía que era niño,
para él todo estaba animado,
y todas las almas eran una.

Cuando el niño era niño no tenía opinión sobre nada,
no tenía ninguna costumbre,
se sentaba en cuclillas,
tenía un remolino en el cabello,
y no ponía caras cuando lo fotografiaban.

Cuando el niño era niño era el tiempo de preguntas como:
¿Por qué yo soy yo y por qué no tú?
¿Por qué estoy aquí y por qué no allí?
¿Cuando empezó el tiempo y dónde termina el espacio?
¿Acaso la vida bajo el sol no es sólo un sueño?
Lo que veo y oigo y huelo,
¿no es sólo la apariencia de un mundo ante el mundo?
¿Existe de verdad el mal y gente que realmente son malos?
¿Cómo puede ser que yo, el que soy,
no fuera antes de devenir,
y que un día yo, el que yo soy,
no seré más ese que soy?

Escrito por Peter Handke para la película "Las alas del deseo" dirigida por Wim Wenders

20100428

Deseo

Primero llega el deseo y luego la acción. Hasta ahí todo esta claro.
Sin embargo el deseo estos tiempos suele ir muy mal acompañado de la prisa, empujándole por la espalda haciéndole caer, y si además está tuerto o peor aún está ciego sólo le queda dar vueltas y vueltas; caer y levantarse una y otra vez. Si termina enloqueciendo ni os cuento, entonces su camino se convierte en el filo de una navaja con un mal final: cae enfermo de desidia, cuyo síntoma es la falta de interés dejándole más tirado condón en un polígono industrial.
Pero también es posible que busque la buena compañía de dos grandes amigas, serenidad y sabiduría. Los tres juntos ganan por goleada a la ansiedad en todos los campos. Es la combinación ganadora; el eclipse perfecto que convierte la humanidad en motivo para seguir sintiéndose orgulloso de pertenecer a ella.

¿Preparado?
Cierra tus ojos, pide que se cumpla tu deseo, conviértete en su esclavo y sopla.

20100420

Poesía del riesgo

Pasen, pasen, vean,
por unas monedas,
la mujer que vuela,
la Torre del sol.
Platillo, pandero,
rataplán plampero.
Pelota o ciruela,
tigre o caracol.
Señoras, señores,
abuelo y abuela
por unas monedas,
pasen, pasen, vean.
Sientan los olores,
oigan los tambores.
El circo llegó.
Texto: Olga Drennen

20100412

Tiergarten


Siempre me ha fascinado la historia de lugares como este, el pulmón de Berlín. En este mismo lugar en sus primeros años fue una zona de caza y posteriormente pasó a ser una gran zona verde para uso y disfrute de los berlineses. Bajo él se esconden los restos de una avenida de cuatro carriles, de lo que Hitler y de su arquitecto Albert Speer imaginaron que sería rebautizada la ciudad como Germania. La Calle del 17 de junio, que atraviesa el parque, fue una triunfal avenida alineada con banderas del partido Nazi, al final de la IIGM se utilizó como aeropuerto para suministrar una ciudad sitiada y ahora es el escenario en los últimos años de la Love Parade. De este mismo lugar sirvió como abastecimiento de leña a los berlineses después del final de la guerra para combatir el duro invierno, de alrededor de 200 mil árboles, sólo 700 permanecieron intactos. La recuperación del Tiergarten comenzó en 1949 y duró diez años. En este mismo lugar, también por fin ha llegado la primavera.

20100201

Cortázar


Toco tu boca, con un dedo todo el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos, donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

(Extracto de su libro Rayuela, Cap. 7)